| Ser Joven |
por el Gral. Douglas Mac Arthur - 1945
La juventud no es un período de la vida. Es un estado del espíritu, es el producto de una voluntad. Una cualidad de la imaginación y una intensidad emotiva, es la victoria del coraje sobre la timidez, de la aventura sobre el confort.
No se envejece por haber vivido una cantidad de años. Se envejece por haber desertado un ideal. Los años arrugan la piel, pero renunciar a un ideal arruga el alma. Las preocupaciones, las dudas, los temores y la falta de esperanza son los enemigos que lentamente nos hacen inclinarnos hacia la tierra y convertirnos en polvo antes de la muerte.
Joven es aquel que asombra y se maravilla.
El que se pregunta como un chico insaciable: "¿y después?" El que desafía los acontecimientos y encuentra alegría en el juego de la vida.
Uno es tan joven como su fe. Y tan viejo como su duda. Tan joven como su confianza en sí mismo. Como su esperanza. Y tan viejo como su abatimiento.
Se continúa siendo joven en tanto que se es receptivo. Receptivo a lo que es bello y a lo que es grande. Receptivo a los mensajes de la naturaleza, del hombre y del infinito.
Si alguna vez tu corazón es mordido por el pesimismo, o carcomido por el cinismo, quiera Dios tener piedad de tu alma vieja.